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La inescapable pesadez de la depresión

La depresión pesa... es abrumadora e inmoviliza.

En mis apuntes de armonía moderna se trata a los acordes estacionarios (que duran más de un compás) como un problema:
"implican una detención en el desarrollo de los acordes con el consecuente estancamiento de la armonización. Esto plantea un desafío al propósito fundamental de lograr recursos armónicos más ricos y variados"

Pero para expresar la depresión se requiere exactamente lo contrario... estancarse, sumirse y cerrarse a toda posibilidad de poder llegar a otro lugar distinto a donde se está.

Para nada es casualidad que las canciones más deprimentes no tienen muchos cambios de acordes y los pocos con que cuentan siempre se buscan disimular. El arquetipo de canción depresiva se precia de sus prolongadas cuerdas repitiendo acordes que "se prolongan más de un compás". Durante el inicio, el mismo acorde se repite sólo durante tres compases o casi 15 segundos. ¿De qué otra forma podría componerse una canción que relata cómo no ha transcurrido nada en exactamente 7 horas y 15 días?


Pero el récord de los acordes más largos lo encuentro en una canción que pasa desapercibida en su lado oscuro, si bien se debe revisar con cuidado la letra para notar que se habla de "banalidades" como la expectativa de los sueños y aspiraciones de toda una vida desvanecidos para siempre...
Heavens sends you
No promises of Arabian Nights
No white waves on an ocean
No gems from a Golden Age

Al inicio son 33 segundos los que la canción tarda en finalmente tener su primer cambio de acordes y, para evitar ser distraídos por "recursos ricos y variados", las líneas rítmicas de bajo y batería son prácticamente las mismas durante los casi 4 minutos de la grabación.



Pero si algo es impresionante de la forma como está compuesta, ejecutada y producida esta canción es la forma como su momento culminante, que inicia en 1:57 y se prolonga por más de 12 compases en 30 segundos, se integra por uno y sólo un acorde que no se vuelve escuchar ni antes ni después.

Toda ésta, por supuesto, música ochentera que no me avergüenza.

Comentarios

LPLS ha dicho que…
Muy bueno... para el café.

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